Las grandes ciudades se vuelven un problema cuando se trata de llegar a tu destino. Por mas que mides trayectos y distancias, siempre surge algo que puede ser la razón para no estar a tiempo. Un accidente, algún vehículo atravesado, más tráfico de lo habitual, problemas en el trasporte, algún evento fuera de lo normal. Pero una de las mayores, si tenemos prisa, es creer que tenemos derecho a pasar primero.

A esto le sumamos que en muchos países de Latinoamérica, no hay una formación real hacia la población en temas de reglamentos de tránsito, que no se enseña a la gente los principios de la movilidad, las señales de tránsito o lo más triste, a conducir cualquier vehículo.

Aprender las reglas básicas de la movilidad, es un proceso cultural que no tenemos

La falta de cultura vial, nos hace realizar acciones que perturban a los demás, cosas simples como pedir la parada de un camión cuando está cruzando la calle, no dejar salir a la gente en el transporte antes de entrar, no respetar el 1 a 1, rebasar por la derecha, circular en bicicleta en sentido contrario o por las banquetas, cruzar la calle en lugares prohibidos.

Estas y muchas cosas más que hacemos en el día a día, por la prisa que tenemos o por sentir que no afecta a nadie, es lo que produce que una ciudad se vuelva aún más caótica.

Movilidad es cultura y hablaremos de tantas cosas que se están haciendo para mejorarla, pero si no iniciamos por la base, podremos cambiar todos los autos de combustión a eléctricos y simplemente seguirán las cosas igual o hablar de «Smart Cities«, pero con gente no tan «smart» que impida que lo que se haga, de los resultados esperados.

La movilidad es un tema que nos atañe a todos y tenemos que entender que la innovación, nuevas tecnologías o recopilación de datos para entender el como nos movemos, van a tener un impacto muy bajo, si no entendemos que MOVILIDAD ES CULTURA.